Tomaste tus cosas, y te fuiste con el rostro mojado y el corazón hecho pedazos.... por favor ya no vuelvas



Hoy ya tenía un tiempo que no escribía libremente, con nada más que la música de fondo en mis oídos, a través de mis audífonos... no sé si lo han hecho, pero es sumamente terapéutico porque "te dejas ir" en la hoja de papel, sin filtro, acompañándote de la melodía... que es la que dicta cada palabra para que salga de lo más profundo de tu ser.
Hoy mientras escribía, me di cuenta de que hay cosas buenas dentro de lo malo.... ¿Se podría decir que hay cosas malas dentro de lo bueno?... No... no creo. Yo pienso que lo bueno -lo realmente bueno- es bueno, y punto.

Es solo que a veces recuerdo ciertos momentos de mi vida que en su momento fueron muy felices, pero que más tarde se vieron opacados por la tristeza de la pérdida y la separación, en diversos ámbitos.

Ante eso, sólo quiero rescatar lo bueno -y no dejar que se pierda entre el dolor-. Quiero recordar que aquellos momentos buenos me enseñaron una cara bella de mi esencia, de mi interior y de mí misma.

Hoy mientras escribía pensé en lo profunda, pura y luminosamente que soy capaz de amar... de las cosquillas de la primera vez, las risas y la complicidad bajo el agua...

Hoy pensé en algo que no está tan enterrado, porque sigue vigente. Ya que hay cosas que, aunque podría querer recordar... no quiero... y decido conscientemente dejarlas en aquel baúl oscuro, bajo llave, para no ensuciar mi presente... porque quizá recordarlo en estos momentos no sirva más que para destrozarme, y eso no me interesa. También se vale, y está bien :) 

Hoy pensé en algo que sigue vigente porque no quiero renunciar a eso... a las cosquillas de la primera vez, las risas y la complicidad bajo el agua...

La vida no se compone sólo de sensaciones agradables, y aunque no nos guste, a veces llega el miedo, la confusión y la rabia... pero, pienso que no debemos contaminar con ello lo bueno que vivimos.

No se trata de negar lo desagradable como si no existiera... pero hasta eso hay que saberle dar un giro positivo y reivindicarlo... reivindicar lo malo, y también lo bueno.

Hoy mientras escribía a mano, mi interior me susurró: "Tomaste tus cosas, y te fuiste con el rostro mojado y el corazón hecho pedazos... por favor ya no vuelvas."

Y pienso que reivindicar lo malo, es no volver a ello.

Y pienso que reivindicar lo bueno, es volver a ello.

Jamás pienses que fueron una tontería las cosquillas de la primera vez, las risas y la complicidad bajo el agua, solo porque no volviste a sentirlo... todavía estás a tiempo mientras respires. No te rindas.

Y, así con todo en tu vida... jamás será un desperdicio haber tocado el cielo, aun cuando después todo hubiese terminado.

Todo esto sirve para reivindicar lo bueno y saber de qué estás hecha: de entrega, de alegrías y de bondad... y de ganas de vivir. Puedes volver a lo bueno. De hecho, DEBES volver a lo bueno, ya sea en otro tiempo, circunstancia, entorno, modo, con otros seres, etc., pero, no renuncies a ello porque todavía te habita.

También ocasionalmente habitan en ti, sentimientos complicados, como "el miedo, el enojo, la indignación"... pero se vuelven complicados porque a veces olvidas que están ahí para sostenerte con dignidad ante las adversidades. 

Así que, agradece a esos sentimientos porque son los que te hicieron "tomar tus cosas e irte"... y son los que te impiden volver a lo malo. De hecho, NO DEBES volver a lo malo, porque ahí no perteneces. Nunca has pertenecido. 

Todo esto lo escribo para mí -a veces escribo para mí como si lo escribiera para una tercera persona-   pero si alguien se identifica y le sirve de algo interesante, está bien. 

Y si no, también está bien.

Jazmín Suárez Amador.



  

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